Soy

Soy el mono carnívoro que aprendió a caminar en dos patas.
La ínfima partícula viva de un minúsculo grano de polvo a la deriva.
Soy el Faraón, Alejandro Magno, Napoleón y Hannibal Lecter.
También el nubio que empujaba las piedras de las pirámides, y el galeote ahogado en el Tirreno con el lomo destrozado a latigazos.
Y la bella Helena que destilaba almíbar de su vulva; la garganta abismal de Matahari y la voz profunda, áspera, cargada de ira, de Nina Simone.

Mi herencia es enorme, es la herencia del barro y la sal.
Consiste en lo que sé de mi pasado y de mi presente, y la inmensidad que ignoro.

oveja negra 25-12-2018

El fuego no me destruye, me funde: y el océano me templa.

Merci JG

saladoovejanegra

En mis brazos te estremeces como los patos decapitados de Cholon.
Me deseas y me temes; adivinas al criminal que esconden mis caricias.
Quiero llevarte a la Féria.
Lucirme allí delante los degenerados y las putas, orgulloso de ser tu dueño por una noche, con tu olor a mar, con tu gusto a sal, con tu aspereza cálida de arena.
Quiero que ese público borracho de nieblas sea testigo de tu dolor y nuestro placer.

Esta noche quiero llevarte a la Féria.
Aunque no estemos en Brest, aunque la Féria no exista.

Entre Machos

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Amanece en la sabana que huele a sangre fresca.
Dos Machos cubiertos con una capa de sudor y polvo gruñen y jadean luchando entre si.
Los dientes afilados muerden la carne en disputa, las garras alternan zarpazos para lastimar al rival y apoderarse de la presa.
El resto de la manada babea deseo mientras observa la lucha.

Desde el comienzo de los tiempos, cuando dos Machos quieren lo mismo emplean sus mejores armas para dominar al rival.
Ni lo piensan, lo sienten y ya.
La decisión es poseer lo deseado y se peleará hasta el último aliento.

No se sabe cuando fue la primera vez que la presa anhelada resultó ser el rival.
Pero a partir de ese momento. y hasta hoy, algunos Machos se enfrentan entre sí para adueñarse uno del otro.

oveja

Por más amoroso que comience el sexo entre Machos siempre culmina en una victoria violenta protagonizada por el Dominante y el dominado.
El cazador y el caníbal, que dormitan en un rincón de la reprimida cultura, se despiertan al contacto eléctrico de las pieles erizadas.

Uno hiere, con la lanza más primitiva, la cálida morada interior del otro.
El otro estruja el trozo de carne invasora del rival para exprimir su esencia y devorarla.
Cuando el resto deja de existir, y la realidad percibida es una masa caliente y húmeda en una tiniebla roja, se muerden, gritan, se azotan, se escupen y se lamen.
El tiempo y el espacio corren disparados, enloquecidos, hasta estrellarse contra un muro placentero y doloroso, y estalla.

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Después cesan los estremecimientos, y una llovizna sobre los cuerpos de lava refresca el ambiente.
Nadie sabe cuanto tiempo durará la tregua.

Joyas

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¿Puede un esclavo usar joyas?

Serán joyas propiedad del Amo, como lo es el mismo esclavo.
Alhajas y esclavo dignas del poderío de su Dueño.
Lujos muchas veces invisibles para los ajenos; pero que se insinúan a los suspicaces.
Galas simbólicas, fetiches.
Causantes de deliciosas incomodidades y dolores.
Cilicios suntuosos, sacrificios profanos para exaltar la devoción al Amo.

Mi presa

Mi presa

Sé mi presa mejor que cazador.
Sé el candoroso mío.
¡Deja de ser el sol y sé un grano de arena!
Habita en mi umbral como mendigo.
No quieras ser vela, sé polilla,
para que pruebes el sabor de la Vida
y conozcas el poder secreto del servicio.

Yalāl ad-Dīn Muhammad Balkhi
لال الدين محمد بلخى
1207/1273

Il ratto de Ganimede
Damiano Mazza
1573/1590

Las uvas y tú

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Me tienta el peso que revela el placer que contienen las uvas.
Las formas, los olores, el brillo que reflejan.
Su atractivo me fuerza a morderlas para aturdirme en su dulzura.

Igual que tú cuando te desnudas con fingida inocencia, aparentando ignorar mi presencia y mi anhelo.
Igual que tú, mi tentación, que eres quien me obliga a morderte y mascarte.