Pirate´s Alley

Si visitando New Orleans quieres conocer al mítico callejón del Barrio Francés, te recomiendo que huyas del sol y de los turistas.
Que sea una madrugada, muy tarde, cuando baja la niebla que cubre todo de pastosa humedad.
Prepárate antes emborrachándote a fuerza de vasos y vasos de sarezac; déjate estrechar por brazos morenos, besa y muerde labios y lenguas, manosea sexos mojados, y así medio loco de fantasías y calenturas permite que otro tan loco como tú te conduzca hasta Royal Street y Pirate´s Alley.

El sarezac es una mezcla de wisky de centeno, absenta y bitters Peychaud con algo de azúcar; después del tercero te sientes cercano al vecino, que apoyado contra el mostrador del bar acompaña susurrando los blues que interpreta una chica de voz espesa y dulce como la melaza.
Después del quinto, cuando tu vecino de la barra te revela que la cantante tiene pito y que por eso el timbre de su voz suena tan particular, necesitas pasar por el baño y te das cuenta que manejarte solo es un poco difícil.

Los labios gruesos y la lengua que saben igual que el cóctel son los de tu vecino que ha tomado lo mismo que tú.
Los brazos morenos son los suyos, y los sexos palpitantes, mojados y compartidos se han soltado adentro del baño del bar.
Un maldito golpea con insistencia la puerta para entrar a mear e interrumpe la masturbación y el orgasmo anunciado.

-Quiero conocer Pirate´s Alley de noche. ¿Puedes llevarme?- digo después del séptimo sarezac; un poco con la ilusión de continuar afuera, en un rincón oscuro, el placer abortado en el baño, y un poco curioso por visitar ese rincón famoso antes de abandonar New Orleans.
Creí ver un brillo especial en su mirada cuando mi vecino aprobó la idea.

El bar y el callejón estaban separados por pocas calles, y la niebla era seguramente más espesa para los que caminaban trastabillando tomados por el hombro y la cintura.
Tal vez solo eran alucinaciones las voces confusas que escuchaba.
Espíritus de esclavos, de piratas franceses, de putas con doscientos años, o simplemente grillos machos en celo.
Tal vez yo aluciné cuando lo vi flotando en la bruma de la intersección de Pirate´s y Cabildo Alley.
El negro engalanado me miraba directamente a los ojos.
¿Bailaba, cantaba una música sorda? De pronto brillaba más que los faroles y de pronto se oscurecía.

papaovejanegra

No había respondido a mi llamado y había despreciado mis ofrendas noches atrás en Lotte; cuando cansado de esperarlo, aturdido por las ranas y los relámpagos, descreído del sacerdote vudú, abandone la esperanza.
Y ahora estaba allí; y sin hablar decía que me abriría las puertas.
¿Pero como saber si no se estaba burlando?

El borracho que me sostenía había desaparecido.
¿Como saber si no era el mismísimo Papa Legba que me había seducido?

¡Papa Legba ouvre baye pou mwen, ago eh!
¡Papa Legba Ouvre baye pou mwen,
ouvre baye pou mwen,
Papa Pou mwen passe,
le’m tounnen map remesi Lwa yo!

¿Como saber si no fue un sueño, del que desperté avanzado el día, en un banco de la Jackson Square, con la cabeza pesada y la boca reseca?

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

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