No hay pasaje al pasado

oveja negra 17anos

Era el primer día de Enero en Grumari; la mañana nublada, calurosa, el ambiente pesado de humedad.
Un grupo de jóvenes compinches que vivían para surfear llegó a la playa desierta.
Dejaron sus motos en la orilla; venían de transitar el cambio del año en Copacabana.
Habían pasado la madrugada bailando, jugando, fumando maconha y bebiendo cerveza; estaban dispuestos a continuar la fiesta.

Un chico de quince años con su tabla se separó del grupo, se quitó toda la ropa decidido a dejar que el mar le acaricie el cuerpo desnudo.
¿Por qué no nosotros? Se preguntaron los demás, antes de decidirse a imitarlo.

Ayer, diecinueve años después, al atardecer en la misma playa que comienza a quedarse desierta, vuelvo a compartir con uno de esos compinches cerveza y maconha.
-Eras el más chico y el más loco de la pandilla- me dice.
-Si tu lo dices…- le respondo.
-¡Quién pudiera volver a esos años!- suspira.
-¡Quién pudiera!- le respondo y me respondo.