Comenzó de a tres

ovejatrionegra

Tres puntas, tres púas, tres patas para equilibrar competencias, celos, deseos.
Egos en conflicto ardiendo juntos en la hoguera.
Máscaras que se arrancan a los mordiscos hiriendo la carne que cubren.
Guerra que solo termina cuando la mano más fuerte se adueña del látigo y se impone con violencia.

Después el Tirano seducirá a cuantos quiera, multiplicará su rebaño con azotes y caricias.
Y maldecirás la trampa de aquel juego de a tres, porque en el harem son más las noches de llanto que las de placer.