Vigilias

Mil horas esperándote en la oscuridad del cuarto, vigilando en la ventana, aguardando tu llegada.
Extrañando la sujeción de las cuerdas, el roce de las esposas, las caricias hirientes del látigo.
Esperas de mil horas, noches eternas, rogando porque no hayas cazado una nueva presa, y solo me quede el consuelo de escuchar detrás de la puerta sus jadeos y sus gritos ahogados.

oveja

Siempre esperando lo peor, sufriendo por anticipado.
Fuiste el sádico patrón que dio de probar a mi cuerpo la tortura y a mi mente el desasosiego.
Creaste un esclavo masoquista tiránico siempre pidiendo más para satisfacer su adicción.

Las vigilias de incertidumbre fueron tus suplicios más perfectos en su eficacia de molerme.
Mientras la noche transcurría y el tiempo se eternizaba, mi inquietud creía y se aceleraba.
Sospechaba su carácter profético y me reducía a cenizas.

¿Cómo no adorarte cuando me acariciabas la cabeza, si eras el Bien que había recuperado?
Nada te negaría, a nada resistiría, tanto te necesitaba.
Esas vigilias fueron fundamentales para tu creación del esclavo perfecto.

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

5 comentarios en “Vigilias”

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