Sal

oveja

La sangre tiene el sabor de la sal que nos compone desde nuestro origen de algas marinas.

Con sal cubre las palabras que diseñó en mi piel con la hoja de acero que es fría, pero quema.

La sal sobre la herida quema más que la hoja de acero, pero seca las gotas de sangre.

Mis lágrimas también son saladas, como salado es su semen.

Su semen, mis lágrimas y la sangre conservan el sabor de la sal que contenía aquella sopa que dio origen a la vida.

Placer y dolor, combinación de emociones presentes en el parto, en el nacimiento.

Sangre, lágrimas y semen frutos del dolor y del placer.

Eres mi vida; las tres palabras que escribió y que por unos días leí del revés cuando me mire el pecho en el espejo.

Palabras que se borraron cuando la sangre seca cayó, y se regeneró la piel; pero que permanecen en mi memoria, mientras mi memoria es.

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

4 comentarios en “Sal”

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