Río de Janeiro 07/06/2017

El mar es un amigo que me escucha.
La noche es otro amigo.
Acababa de cumplir mi trigésima tercera vuelta alrededor del Sol y necesitaba reunirme a solas con ellos.

ovejanegra33 (2)

La Delfim Moreira vestía pudorosa una niebla que aunque no conseguía ocultar del todo a sus edificios los aislaba de la arena de Leblón.
Sola mi alma caminaba por la calzada beira mar, como un peregrino que vuelve a recorrer la vía de su iniciación.
Esa ruta tenía como meta la Pedra do Arpoador, donde el niño que fui se convirtió en un muchacho que aprendió a amar al mar. al sexo, a sus compañeros, y a odiar las injusticias.

Había esperado que mis amigos me dejaran solo, sabía que se negarían hacerlo si les decía que necesitaba caminar junto a la playa.
A esa hora, y cargando muchos brindis, jamás me lo hubieran permitido.

A partir del momento en que aspiré la humedad fresca y salina comencé a despejarme del alcohol, la música, las risas; pero las imágenes por mí buscadas y encontradas en el pasado me fueron embelesando de a poco y cada vez más.
Imposible no emborracharse de saudades a medida que volvían los recuerdos.

Eran más de diez años poblados de caras, cuerpos, olores, abrazos, golpes, besos, reproches, declaraciones de amor y de odio,
Años del todo o nada, inmediato e intenso, donde se mezclaban los cuerpos sin asco.
Siempre juntando pieles, no importaba sin estaban sudadas o cubiertas de arena.
Juntando las pieles en la pelea cuerpo a cuerpo, y en el abrazo amoroso fraterno o sensual.
Esos chicos de la playa maduraban juntos, con sus referencias y referentes ejerciendo influencias para bien y para mal.

Extrañaba la compañía de esa jauría.
Revivirla, ser uno de sus integrantes y soñar como entonces el futuro compartido.
Justo ahora, tan solitario, tan solo, que salí a llorar mi vacío al mar y a la noche.

Sin darme cuenta del tiempo ni del espacio ya había cruzado Ipanema cuando divisé una silueta en la niebla.
Otro solitario como yo, pensé.
Si fuese alguien conocido lo abrazaría.
Abrazaría a quien fuera con tal de sentir un cuerpo vivo latiendo entre mis brazos.
Pero al acercarme lo vi; era la estatua de Jobim en la esquina de los Franciscos.
Y por más que me abrace a una estatua, ella no late.

Estaba cerca del final, a solo un trecho de la Pedra.
Y seguía solo con la noche, la niebla y las voces de los recuerdos sonando como suenan las olas rompiendo contra la roca de Arpoador.

ovejanegra33 (1)

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

4 comentarios en “Río de Janeiro 07/06/2017”

  1. 33 años? Creo haber entendido bien y parece que algo te falta, si es así lo siento mucho, pero sos joven y tenés todo para conquistar lo que quieras. Te deseo lo mejor, feliz cumpleaños!
    7 de junio, géminis como yo.

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