La recompensa de la víctima

ovejanegra2017

La tortura de las plantas es la que más temo.
El dolor se irradia por todo el cuerpo y no hay terminación nerviosa que no se conmueva. Seguramente por eso el Amo la eligió para demostrar al novato stephan, a que se expone el que se entrega a sus caprichos y vicios.

La tradición del bastinado ordena utilizar una caña fina y larga de bambú, para dar golpes no muy fuertes en la planta de los pies por largo tiempo.
En la bodega del sótano mi Señor me sujetó el cuello al suelo, con un gancho fijo que puede abrocharse en una argolla de mi collar de cuero; me ató los tobillos a las sogas que cuelgan del techo y elevó mis piernas en el aire, pero no mucho, las dejó a la altura ideal para ejecutar la tortura.
Así quedó mi espalda apoyada contra el piso y las muñecas atadas por encima de la cabeza.
El cachorro y yo estábamos desnudos, en mi caso solo llevaba el collar al cuello.
Mi Señor vestía un pantalón jean ajustado y el torso y los pies desnudos.

En esta ocasión la sesión, que me pareció eterna, duró cerca de noventa minutos, incluidas las pausas.
Mi Señor administró los golpes con sabiduría, volviéndome loco primero por el ardor, luego por el dolor y por el terror de los zurrigazos que anticipaba y no concretaba cuando amagaba a dármelos y solo hacía silbar la caña en el aire.
La primera tanda fue la más larga y suave.
Dejó la vara al costado y le ordenó al cachorro que me lamiera los pies.
Mientras eso ocurría Él se me acercó, me puso sobre la boca el suyo para que lo adorara y le chupara los dedos.

En ocasión de otras pausas le ordenó a stephan que me mamara la verga para excitarme, y cuando lo conseguía arrancaba con otra tanda de golpes.
Quería demostrar como a pesar del sufrimiento mi cuerpo buscaba el placer.
A medida que transcurría el tiempo el calor subía en la bodega y nos bañaba en sudor.
También me ardía la espalda que chapoteaba y se raspaba contra el rugoso piso de cemento.

Entre el cachorro y el Amo no hubo contacto durante la sesión, pero la carga de deseo y calentura era muy evidente, y seguramente les bullían los testículos queriendo descargar.
La última dosis de golpes fue más fuerte, el dolor me obligó a sollozar en voz alta hasta que se me quebró la garganta y no emití más sonidos.
Me estremecían descargas, y con una de ellas no pude contenerme y me oriné.
El Amo continuó un poco más, rematando con unos golpes que pensé me desollarían los pies y me dejó allí tirado mientras se llevaba arrastrando a stephan a la casa.

2017ovejanegra

Regresó más tarde, no puedo precisar el tiempo, mojado todavía por el baño, envuelto en una salida de toalla blanca, con un paño agua tibia y desinfectante.
Sin desatarme me higienizó los pies y luego les aplicó una pomada muy fresca que creo que es para quemaduras.
Recién allí me desató, me limpió la cara y el cuerpo, me dió de beber y me llevo alzado hasta depositarme en una hamaca con los pies colgando; se despidió con un tierno beso en la frente y un hasta mañana.

El odio me sacudió el alma, imaginaba como la leche de mi Señor se había introducido en el cuerpo del cachorro unos momentos antes, cuando presas de la excitación me dejaron solo y tirado para exorcizar los demonios que les provocó el dolor de mi cuerpo.
Y con la posibilidad, para mi cierta, de que amanecerían desnudos y abrazados en la cama del Amo.
Ese resentimiento me sacudió por un instante, como un flash, e inmediatamente sin explicación lógica me abandó en un cómodo vacío de paz.

Me sentí feliz de haber sido la víctima y ellos mis victimarios.
Estaba orgulloso.
La víctima del sacrificio también tiene su recompensa, y si bien no me permitieron tener orgasmos violentos, no niego el éxtasis de los momentos de intenso dolor, cuando el Amo ardía de pasión sádica actuando sobre mi cuerpo y voluntad; y el recuerdo vívido durante los días siguientes cada vez que algo me rozaba los pies.

Sucedió en Manila en Abril 2010

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

11 comentarios en “La recompensa de la víctima”

    1. También me gusta recordar esos momentos que vivimos con tanta intensidad. La memoria está teñida por los sentimientos del presente, esos sentimientos seguramente suavizan lo áspero. Constantemente forzabamos los límites y nos desafiábamos. Nuestra química era salvaje.
      Besos

      Me gusta

  1. Se lo hago porque le gusta, es un perro masoquista y esta es una forma de mimarlo, a ti te lo haré si no me obecedes. Eso me decía el Amo mientras me enclochaba el ojete y yo me meaba de miedo y calentura. Me has hecho acordar muchos detalles, y confieso que me he corrido una pajota dedicada. Gracias por el recuerdo, por no borrarme de la memoria. I love you!!!

    Le gusta a 1 persona

    1. Seguro que de eso se trataba, no me extraña; imposible borrarte de la memoria si has sido tan significante!
      Me ha encantado el “enclochabar” nunca volví a escuchar ese término en otra boca.
      Me ha llegado la dedicatoria porque sentí un calorcito muy especial en el “chimbo” 😀
      Requited love!

      Me gusta

  2. El bastinado es una forma clásica de castigo y tortura que si no está en manos expertas puede tener consecuencias lastimosas. Por lo que cuentas tu Amo sabe lo que hace, y es dicho en el mejor sentido un jodido sádico.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s