Domina

Abrió unos botones del escote de su vestido, tanto como para dejar descubierto uno de sus pálidos pechos ni pequeño ni grande, mientras que apuntándome me interrogaba:
– ¿Quieres la teta de mami?
No podía responder, embobado y sorprendido como estaba, encandilado por el generoso pezón también pintado de color rojoshoking.

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Entonces Ella, la Domina se levantó de su sillón y dirigiéndose al Amo le dijo:
– Señor Germán, está usted dispuesto a reparar la ofensa de su pupilo que no respondió a mi maternal invitación?
– Por supuesto Señora. Le contestó Él. -Yo no me privaré de deleitarme con ese botón tan tentador, mientras decido que castigo se merece el perro.
– Por el castigo no se preocupe, como me ha despreciado a mi, me gustaría ser yo la que lo lleve a cabo.
Estuve a punto de defenderme alegando que la sorpresa había sido tanta que no tuve el reflejo de responder inmediatamente; pero enseguida me di cuenta que eso rompería el juego que la Domina estaba llevando a cabo.

– Solo con la lengua Germán; y permítame la familiaridad de llamarlo así dada la paridad de nuestro rango; le pido que no se tiente a morder, recuerde que no es el pezón de una sumisa.
Está pintado con un lápiz labial sabor frutilla, alterno ese con otro sabor cereza porque a los sumisos les encantan los dulces. A un Macho Dominante como usted me gustaría ofrecérselo con gusto a sangre… pero la industria cosmética no se ha atrevido a tanto… por lo menos hasta ahora.
– Puedo también con el otro?
– Seguro Germán una lengua tan dura y sabia ha despertado la sensibilidad de ese pecho. Por favor ayúdeme con el cierre del vestido que está a mi espalda para que pueda quitármelo.
Le vuelvo a recordar que no soy una sumisa y que estas nalgas desnudas no están disponibles para los azotes.
– Lo tengo presente, y mientras las admiro lo lamento.
– Mi difunto marido también lo lamentó, y con lágrimas, el día que se le ocurrió darme un chirlo. De un maestro de artes marciales aprendí que para multiplicar el efecto de un golpe hay que apuntar más allá del objetivo; la bofetada con la que contesté a su atrevimiento le volteó la cabeza y le dejó la marca de mi mano por unas horas.

Mantenían ese diálogo entre risas y manoseos. No recuerdo las frases exactas, seguramente no eran tan engoladas como las que transcribo. Como si no estuviera presente se mantenían ajenos a mi.
Cuando cayó el vestido de la Dama, todo su cuerpo maduro pero armonioso, quedó al descubierto.
Un liguero negro como las medias transparentes y las botas rojas eran todo su atuendo.
La pequeña mata de pelo recortado y teñido del mismo color que su cabello le coronaba el coño; muy delgada y pálida, se destacaba su culo, que vaya a saber como, mantenía la apariencia del de una chica de veinte años.

– Germán, ha llamado perro a su pupilo, me pregunto entonces, desde cuando se concibe un perro sentado y vestido como un humano? Por Dios, solucionemos esto de inmediato!
No estaba dispuesto a dejar otra vez al Amo en ridículo demorando mi reacción, rápidamente me desnudé para ponerme en cuatro patas en el piso.
– Eso está mejor. Dijo la Señora. – Por supuesto siempre con su venia Germán, comenzaré con el castigo al esclavo antes que se calme la indignación por su ofensa…
Para el castigo empleó Murasaki una fusta con la que fue aplicando golpes muy suaves y seguidos al principio y más espaciados y decididamente fuertes sobre el final.
Recordaba el comentario de la técnica usada para la bofetada a su marido, porque descargaba la fusta con una furia tremenda; ya no me quedaron dudas cuando tomó una paleta de goma para coronar la faena.
No soltó ese instrumento diabólico hasta que consiguió teñirme de un morado parejo las dos nalgas.
Apreté los dientes, traté de respirar lo más profundo que me permitía la posición del cuerpo, e imaginé como sería la escena vista desde afuera, con los dos Dominantes excitándose con mi sufrimiento.
Eso me ayudaba a soportar el dolor de los golpes sin quejarme; saberme el objeto de sus deseos, el bicho que les mojaba la entrepierna, al que necesitaban coger y destruir.
Siempre a cuatro patas sobre la alfombra, después de más de quince minutos, finalizaron todas las partes expuestas de mi cuerpo ardidas y doloridas. El castigo fue parejo en la espalda, el dorso de los muslos y las piernas y terriblemente doloroso en la planta de los pies y el culo.

Mientras me secaba con el dorso de la mano los ojos llorosos alcancé a ver la potente erección del Amo ahora desnudo.
– Qué manjar Germán!, Dijo la Domina. Puedo probarla?
– Claro querida, pero solo con la lengua. Tenga en cuenta que no soy uno de sus sumisos, no me vaya a morder.
Los dos festejaron la ocurrencia con risas, hasta que la Señora se arrodilló ante el Amo, empinó su culazo para afuera y sacó una lengua larga para lamer como un helado que está derritiéndose la verga de mi Señor.
La Domina de rodillas! me sorprendió esa imagen que no entraba en mi razonamiento.
De ese razonamiento me sacó su orden tajante.
– A ver chucho; aquí debajo de mí, boca arriba, emplea tu lengua y tus babas para acariciarme desde la concha al culo, hasta que te diga basta. Y esto es un premio que no te mereces porque has lagrimeado como un maricón.
Una tortura extra fue la de reptar boca arriba con la espalda ardida sobre la alfombra para acomodarme como quería la Domina.
Allí abajo la Dama Murasaki no tenía sabor ni a frutillas ni a cerezas; los jugos eran salados, seguramente muy similares a su sangre.

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Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

7 comentarios en “Domina”

  1. Soy muy visual y cada vez que alguien dice algo o leo algo no puedo evitar hacerme imágenes mentales, la mayoría muy nítidas. Llevo imaginándome todo vuestro encuentro con la domina como algo muy suntuoso y sofisticado. ¿Te ayuda el amo a rememorar y dar forma a tus recuerdos o es todo hecho a partir de tus sensaciones y recuerdos?

    Besos.

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    1. Pienso que como todos para algunas cosas tengo buena memoria y para otras no; entonces cuando escribo sobre algún recuerdo seguro es que olvido muchos detalles, además me cuesta detenerme en los detalles de los acontecimientos y siempre termino describiendo más lo que siento. Todo lo que publico pasa antes por la mirada de Germán, que como censor es muy condescendiente y se limita a dar su opinión; demás está decir lo mucho que la respeto. Por ejemplo en el texto de arriba observó que aunque lo que se dijo en esa reunión era en esencia lo que puse, esa no era la forma de expresarse de ninguno de nosotros y que le resultaban ridículos los diálogos.
      Traté de mejorarlos lo que pude, pero no es mi fuerte, por eso puse al pasar una aclaración. Con tu imaginación seguramente enriqueces el cuento y le aportas tus sentimientos, eso está muy bueno. La sofisticación es marca registrada de la Dama Murasaki, está en todos los detalles y creo que tiene calculadas de ante mano muchas opciones para manejar las situaciones de acuerdo a como reaccionen sus patners. Pareciera todo artificio y teatro, que lo hay no se puede negar, pero debajo esa cáscara hay una esencia de dominante que disfruta y se conmueve ejerciendo su rol.
      Besos

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  2. Las dominatrix que conozco son muy crueles con sus sumisos, más que los dominantes machos. Envidian el pene y se toman venganza con el que se pone en sus manos. Espero la continuación.

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