Bendito Mirbeau

ovejanov2016

Sueño el jardín, veo la China, siento la mano, adivino el último clímax de sangre.
Maldigo al bendito Mirbeau, mientras la aguja del dolor borra todas las ensoñaciones con su poderosa fuerza y vacía la mente.

A punto orgasmo y otra vez a cero para recomenzar la deliciosa tortura de nunca acabar.
La mano de cuero suave, el aguijón ensalivado en punta de su lengua, y la maldad obstinada en que escale, negándome llegar a la cima cuando la araño con desesperado deseo.

Y otra vez las imágenes forjadas por la lectura asombrada y adolescente, de esas torturas que solo podían concebirse en el oriente; en jardines de perfumes espesos donde se mezclan quejidos con flores de tan carnales obscenas.
Eran cuatro horas de masturbación monótona y constante; sin interrupciones hasta que un estallido termina con la tortura, la misión del verdugo y la vida del reo, en ese jardín de los suplicios que recuerdo tan vívidamente.

Aquí y ahora ese apéndice mio tan sensible y tan baboso, palpita acariciado, y los huevos que pesan de tan cargados esperan por el próximo ahogo del puño que sabe estrujar para detener con dolor la descarga.
¿Cuánto más resistiré antes de morir en un orgasmo?

La respuesta la tiene el Divino Verdugo, su paciencia y su capricho.

ovejanov2016-001

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

10 comentarios en “Bendito Mirbeau”

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