Fascinación

adoracion
Origen de toda fascinación el Fascinus.
Hubo en Roma una piedra en forma de fascinus (pene erecto) donde las novias se sentaban antes de los esponsales, quizá evitando simbólicamente los riesgos de la desfloración por parte del novio.
Allí Chilon inició sexualmente a Mesalina durante la fiesta de Miphiseleth.
Las palabras “Hic habita felicitas” (Aquí reside la felicidad) rodeaban las esculturas del dios Príapo.
Para las Saturnales los esclavos se vestían de patricios y los esclavos se disfrazaban de lobas.
Las lobas eran las prostitutas, obligadas a vestir un manto pardo, igual al que siglos después visten los monjes de clausura.
En las Lupercales los varones se disfrazaban de lobos y flagelaban a los pasantes para purificarlos y a las mujeres para estimular su fertilidad.
Pierre Jacomet

Un Falo me enciende, me nutre, me fascina.
Me hiere, me marca, me penetra.
Posee todas las virtudes, toda la potencia la fuerza y la energía de todos los falos sagrados de la historia.
Se convierte en mi eje, y alrededor de Él giro, acelerando el giro para provocarme el trance que me emborracha y pierde.
Derviche poseído por el Falo ardo y renazco de las cenizas.
Su clímax me calma, me cura, me fecunda.
Ese Falo, que es síntesis de todos los falos, siempre me encontrará abierto para recibirlo,
Me fascina; junto a el “habita felicitas”.

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

5 comentarios en “Fascinación”

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