Vestido de esclavo

 
-¿Qué buscas atando a este chico?
Hacerle sentir mi dominio; le respondió el Amo al Maestro.
-¿Solo eso? Porque tu bien sabes que lo tienes dominado. Yo te haré ver que busco cuando ato; y ten presente que no lo hago exclusivamente con mis sumisos; tal como lo haré ahora con el tuyo.

Lo primero que hizo el viejo fue cerrar las cortinas del amplio ventanal para ocultar el brillo de las torres que rodeaban ese piso alto del barrio de Retiro.
El ambiente era amplio y cálido, las luces suficientes para crear un clima íntimo; tenue un piano de fondo que no podía identificar, sonaba como si fuese Arvo Part.
En resumen un oasis en el anochecer helado de la ciudad ruidosa.

El Maestro no había perdido su acento alemán, ni su presencia vigorosa, a pesar de que ya ha pasado más de treinta de sus casi ochenta años en Argentina.

-Deja tu copa y desnúdate, chico.
Desde que entramos, y me dejó con la derecha extendida en el aire cuando el Amo nos presentó, había dado por sentado que la única forma de comunicarse conmigo era dándome órdenes sin esperar réplicas.
Estaba claro que yo era la mascota de mi Dueño, y que solo con él se entendería.
Me pareció lógico, y siendo tan pocas las veces que podía poner en evidencia ante terceros mi entrega al Amo, me sentí bien.
Estuvo demás que mi Señor, aprovechando que el Maestro salió un momento para buscar las cuerdas adecuadas, me recomendara que esperaba que me portara muy bien.

Se habían reencontrado después de varios años; el alemán había sido su profesor en la UBA, y no sé cómo, lo había llegado a sentir tan afín hasta confiarle su interés por el bondage. Desde esa época  establecieron un contacto a la distancia con correos esporádicos.

Eran muchos metros de una soga suave y blanca que el Maestro desenrollaba y medía a la vez, antes de comenzar a explicar como armaba los lazos, los aseguraba, y con precisión tejía esa tela de araña que me envolvía de a poco.

Cuando terminó, y mientras los dos me observaban me sentí vestido de esclavo.

 
-Lo que busco cuando ato, es obtener placer con el resultado. Para eso necesito tomarme tiempo para estudiar al sujeto; imagino en que objeto me gustaría convertirlo y como lo haría.
Cuando tengo la idea busco los elementos para ponerla en práctica.
Busco la inmovilidad total, y la posibilidad de desplazarlo a mi antojo; busco que pueda acomodarse en distintos ángulos para que me de una impresión distinta cada vez.
Busco marcar sus formas, aumentarle belleza a sus miembros, y crear un conjunto bello.
Busco que pueda soportarlo para deleitarme usándolo, o solo observándolo.
No quiero ser de esos cocineros que se demoran horas con un plato que consumirán a las corridas en pocos minutos.

-Querido, te invito con otra copa; admiremos a tu pieza y a mi trabajo, y luego te invito a cenar.

Sucedió en Buenos Aires en julio 2015

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

10 comentarios en “Vestido de esclavo”

  1. Haces bien no publicando fotos suyas, no ya sólo por Germán sino por el mundo está lleno de gente infeliz y peligrosa.

    Me encanta el bondage pero hasta no he dado con nadie que le guste tanto como yo, como mucho gente que se deja atar para follar y ya o gente que me ata como si les hubiera dicho que se comieran una cucaracha…

    Besos.

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    1. Mira yo creí que en Europa estaba más extendida la costumbre; por lo menos por la cantidad de contactos que se ven por internet. Conté esta experiencia con quien he llamado “el maestro” porque ha sido muy plecentero someterse con él; lleva muchos años apasionado con el bondage y lo practica con frecuencia. Dice que es la práctica justamente de donde más ha aprendido. Me hizo sentir cómodo, y como decirlo, orgulloso del resultado; por más que me trató dándome la importancia que a las sogas.
      Besos

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  2. Inmersos en esa atmósfera que tan bien describes, asistimos a la ceremonia del Maestro. Me ha fascinado imaginarme cómo iba creando formas y volúmenes con tu cuerpo hasta ajustarlos a la idea que buscaba en ti tal como haría un escultor con su materia favorita.
    Beso.

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