Confianza ciega, temor latente

2016oveja10

Si dócil me entrego para que me ates, hasta dejarme inmóvil.
Si manso levanto la cabeza para que me vendes los ojos.
Si me entrego a tu voluntad confiando absolutamente en ti.
¿Por qué se crispan mis manos, me late la sien, aprieto los dientes, respiro agitado?

¿De que huevo nace ese bicho del temor latente que muerde mi corazón?

Todavía no ha pasado nada y ya mis pies desnudos sienten el piso como si fuese una plancha caliente.

¿Es que mi cuerpo te teme mucho más que mi razón?
¿Es que sospecha que esta espera es el prólogo de acciones pérfidas, insoportables, que no podré atajar?
Odiaría ponerme a temblar; quiero disimular los escalofríos y espero que no notes mi piel de gallina.

No quiero que sospeches mis temores.
Quiero ofrecerme a ti sin reservas,
Que me guies en el dolor y el placer.

Dejarte satisfecho.

Mi temor es defraudarte, no ser el que esperas y deseas.

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

4 comentarios en “Confianza ciega, temor latente”

  1. “Dejarte satisfecho. Mi temor es defraudarte, no ser el que esperas y deseas.” A mi entender en estas últimas palabras se encuentra la clave. Ayer mismo, leí el relato de un sumiso que le decía a su amo: no se trata de amor, no es sólo amor lo que busco, es Adoración en sí misma.

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