Reclamo

cachondeo

Al ritmo del corazón me late el ojete.
Esa babilla que me moja los dedos al rozarlo es almíbar recuerdo de tu reciente cogida.

¿Me permites que te distraiga la mañana wasapeando la imagen de mi fiebre?
Cursi y desfachatado quiero provocarte.
Me diagnosticarás impudicia, enfermedad crónica.
Tú sabes que este paciente no quiere sanarse; es un loco que se regodea sufriéndola, un atrevido que te achaca la culpa de iniciarlo en el vicio.
Divino vicio al que me abriste la puerta para que ingrese, justo en el preciso momento que me abriste el culo para hacerme adicto de tu falo.

En mi atrevido papel de perra reclamo al Macho.
Ruego que acumules cólera durante el día, para que descargues en mí el castigo.
¡Y por Dios! que con la misma furia me cojas como Tú sabes.
Hasta que todo yo se licúe.

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

8 comentarios en “Reclamo”

  1. A mí se me licúa el cerebro al ritmo de esos latidos y palpitaciones en “igual sitio” leyéndote jajjajja
    Qué ternura volverse cursi y desfachatado esperándole tan ansioso a que regrese. También lo siento igual.
    Pero eso sí, licuarse como una vela de cera rubia, de verano nada, no hay nada más triste y desagradable que un helado blando descuajeringándose 😀

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