Cambio de vida

5

A los 25 años mi vida dio un cambio brusco.
Tan brusco que ahora viéndolo con la perspectiva del tiempo transcurrido, me asombra que haya sido capaz de aceptarlo, soportarlo y ¡disfrutarlo!

Cuando caí embrujado en las redes de seducción del que sería mi Amo, acepté convivir con él y me mudé a su casa en Porto das Dunas, cerca de Fortaleza.
Abandoné la playa de Jericoacora y a mis colegas, y con ellos lo que había sido hasta ese momento una vida en que solo hacía lo que tenía ganas y cuando me venían las ganas.

Antes de aceptar mi dependencia, sabía que por su trabajo los viajes y con ellos las ausencias serían constantes; pero una cosa es imaginarlo, y otra muy distinta es vivirlo nientras vas contando las horas, minutos y segundos.
También sabía, y es más lo había buscado, que estaría sometido a una disciplina diaria que yo no había diseñado y que me tocaba respetar.

Me costaba mucho mantener esa disciplina cuando no estaba presente el Amo.
No quiere decir que no lo hiciera, solo decir que en lugar de placer me daba disgusto seguir con la rutina fijada,  que era controlada por una pareja de rústicos servidores a cargo de mantener el funcionamiento de la casa, y el cuidado de las pertenencias del Amo; entre estas últimas cosas me encontraba yo.

No se trataba de personas que podríamos definir como físicamente atractivas, y su trato era lo contrario a lo refinado.
Se trataba de un hombre y una mujer mayores que habían trabajado toda su vida en el campo en las condiciones habituales de esta dura y seca zona del nordeste.

Se limitaban a seguir las instrucciones recibidas al pie de la letra y a informar como habían ido las cosas en ausencia del Amo.
Solo puedo decir a favor de la mujer, que era una buena cocinera, diría que muy buena.
El caso es que de cualquier forma yo me esmeraba para no irritarlos, cumplir con todo lo fijado y esperar que pasen un buen reporte de mi comportamiento.

Tenía mi lugar privado, donde nada me faltaba. Mi cama, mis aparatos para ejercitarme, una biblioteca con el material necesario para trabajar mi tesis y los libros que el Amo había seleccionado para mí, mi PC, un baño donde me higienizarme, y nada más.
El resto de la gran casa y su parque eran territorio vedado, salvo cuando el Amo estaba presente y quería que lo acompañara.
Mis guardianes me llevaban la comida, se encargaban de la limpieza, y me observaban y controlaban.

Diariamente el hombre me hacía correr una hora de reloj alrededor del parque, después podía nadar hasta una hora más en la piscina.
Durante la carrera no podía descansar ni un segundo y de vez en cuando me gritaba para que acelerara.
Como normalmente ese ejercicio lo realizaba dos veces al día, las primeras horas de la mañana y las primeras de la tarde, mi cuerpo mantenía el color de la playa, aunque había perdido la marca blanca de los bermudas en culo y muslos.
Demás está decir que todo esto lo hacía en pelota viva.
Muchas veces también comía al aire libre.

Tenía permitido conectarme a Internet.
En eso nadie me controlaba, pero yo le había jurado al Amo que le informaría en detalle que uso le daría.
Solo debía acatar la orden de no hacer nada que no se me hubiera autorizado expresamente.

El hombre se ocupaba todas las semanas de recortarme las uñas  de mis patas traseras y delanteras (si, o acaso no era lo que yo quería, ser el perro de mi Señor), lo mismo hacía con el pelo de la cabeza y el de todo el resto de cuerpo.
Lo podaba de acuerdo a las instrucciones que había recibido, dejando el largo justo en cada una de las partes tal como le gustaba a mi Dueño; igual que lo hacía con las plantas del jardín.
También cada siete días me afeitaba la cara con todo cuidado.

Después de cada una de mis dos rutinas diarias de ejercicios, me sometía a una limpieza general y meticulosa de todo el cuerpo.
Primero me regaba con un chorro de agua potente, luego con jabón líquido esponja y cepillo, me restregaba de pies a cabeza (con tanta fuerza como para sospechar que se aprovechaba descargando su mala leche); por fin me enjuagaba con el mismo chorro de agua.
La mayoría de las veces me sacaba al sol y al viento para que me seque, caso contrario me dejaba la piel ardida después de pasarme una toalla.
Muy atrás habían quedado los desodorantes y las colonias que tanto me gustaba usar. Olía simplemente a limpio y a mí.

Los primeros días y hasta acostumbrarme, esta falta de intimidad, me resultaba muy violenta, pero sabiendo que era del gusto de mi Amo nunca la cuestioné; pensé que se trataba de solo un tiempo hasta que se aburriera de la idea.
Poco a poco me dí cuenta de que era una forma eficaz de hacerme recordar en todo momento mi condición a su lado en esa casa.

Durante un poco más de dos meses la situación se mantuvo constante.
De ese período recuerdo el celo que ponían los encargados de conservarme brillante, como los cristales de las copas y de las ventanas, como la carrocería del automóvil, como la ropa blanca del Señor.
Es algo que tenía en mente cuando el bruto me fregaba como si quiera arrancarme la piel.

Sucedió en Fortaleza en Septiembre/Octubre de 2009

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

11 comentarios en “Cambio de vida”

    1. Es posible que tengas mucha razón y que para el lector resulte más interesante; pero el problema es que no me sale hacerlo; como todo el mundo he ido cambiando y los recuerdos me evocan sentimientos distintos.
      No me siento capaz de revisar el pasado reviviéndo con frescura las sensaciones del momento.
      No tengo ese talento.

      Me gusta

  1. Me resulta muy curioso todo esto que cuentas, especialmente el celo del servicio. Aquí lo habitual es que te apuñalen (figuradamente, aunque alguno también lo desee literalmente) en cuanto te des la vuelta o que lo hagan todo desde la más absoluta desidia.

    Tengo una duda: ¿Vuestra relación ha evolucionado desde entonces o ha permanecido inmutable en el tiempo? En caso afirmativo, ¿en qué sentido ha evolucionado? (Contesta si quieres y hasta donde quieras)

    Besos.

    Me gusta

    1. En muchos lugares de Latinoamérica y en ciertas familias conservadoras el servicio especialmente lo que aquí se llama “cama adentro” se ha quedado en el siglo XIX. Esta pareja de la que hablo también me sorprendió porque yo conocía a las señoras empleadas tanto en Buenos Aires como en Rio que eran tratadas como eso, empleadas que colaboraban para llevar la casa; no se las trataba de sirvientas o mucamas. Este matrimonio lo contrató Germán y venían de servir en el interior de Ceará, en una hacienda, por lo que nos enteramos en condiciones muy desfavorables para ellos, y estaban acostumbrados a ser devotos de sus patrones. Para tener una idea de como es la situación actual se puede ver un filme brasileño interesante llamado A que hora vuelve ella? y en español creo que La 2da madre (compitió por los oscar como peli extranjera)
      Nuestra relación ha evolucionado porque nosotros hemos evolucionado. Ya no somos tan jóvenes, maduramos, imagina 7 largos años juntos. Yo diría que el primer año, más especialmente los primeros seis meses estabamos desbordados de fantasías que queríamos cumplir y ultra apasionados. Hacíamos cosas locas todo el tiempo. No es que la pasión se ha enfriado, ni es que ahora seamos más cuerdos; no sé como explicarlo para no contradecirme; somos más cautelosos.
      Me obligas a cuestionarme, y digo que evolucionamos de forma que por más que no dejemos de ser dominante y sometido, le damos más protagonismo a los roles de amantes, socios, compañeros.
      Me vino muy bien tu consulta para aclararme.
      Besos

      Me gusta

  2. Es fascinante todo lo que cuentas, el relato pormenorizado de los hechos y la rutina a segur; al menos, yo lo vivo y siento de esa manera.
    Cuesta mucho (es lógico y natural) que los demás entiendan ese sometimiento y obediencia a las reglas impuestas por el hombre Alfa: que te secuestren el móvil o lo configure sólo para cuando él te llame, que te impidan el accseso a Internet, que te rapen el pelo cada semana, que tu cuerpo esté suave, limpio e inmaculado como una patena interior y exteriormente, a mantenerte en forma haciendo deporte bajo la supervisión y vigilancia de un monitor seleccionado a conciencia, etc…
    Me ha resultado muy interesante este post.
    Un abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s