La alegría del viaje

En soledad y con movimientos lentos lo noto enhebrarse en el ojo que ve hasta la médula, y luego trepar con cuidado por el camino del placer igual que un fugitivo que sigue un sendero estrecho en una noche oscura; el alma ha aprendido que todo lo bueno va acompañado de dolor.

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Quien ha alcanzado el convencimiento de que es él el principal compañero de viaje de la vida, desea conservarlo en su cuerpo y sentir la pasión ciega abriéndose camino hasta dejar la dura piedra en el resplandor del crematorio.
Ésta es la alegría del viaje por los arduos pasadizos del peligro y como mejor se puede conocer es con el hombre: su cuerpo es peligroso en sí mismo, es suave pero fuerte, en él se avanza siguiendo una vía imprecisa a la que la mente tiene acceso directo y cree, sin embargo, que son sus propios pies el único peón caminero que da los placeres, que está construyendo con su aparato.

He comprobado lo indefenso que se vuelve al final mi compañero en la última sacudida, y podría creerse que está intentando penetrar en el corredor de la muerte para salir de él renacido, que está naciendo con el derrame porque en el esfuerzo empieza a chasquear los labios al aire igual que un niño recién nacido.

Emana además un olor de bebé con aroma como a leche del pecho, de sus labios brota la baba de un niño pequeño.
Así he llegado a pensar.

Gudbergur Bergsson

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

6 comentarios en “La alegría del viaje”

  1. Esta cita es de Amor duro, espero no equivocarme, un librazo y Gudbergur Bergsson un gran autor.
    Para recomendar si encuentran alguno de sus libros no lo pasen por alto.
    Gracias Oveja por de alguna manera difundirlo.
    Abrazo

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    1. Correcto la cita es de Amor duro, tengo el libro es una edición de Tusquets. Solo he leído ese pero he visto que también están editados en castellano El cisne, Pérdida, Las maestras paralíticas y La magia de la niñez.
      Y agrego una curiosidad tradujo al islandés (su idioma natal) El Quijote.
      Abrazos

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  2. He tenido primero que respirar varias veces antes de teclear algún comentario. Me pongo pero ya a buscar algo de este autor que no conocía y me ha fascinado hasta esa médula a la que hace referencia.
    “Ésta es la alegría del viaje por los arduos pasadizos del peligro y como mejor se puede conocer es con el hombre: su cuerpo es peligroso en sí mismo, es suave pero fuerte, en él se avanza siguiendo una vía imprecisa a la que la mente tiene acceso directo…” es brutal a la par de explícito y diáfano.
    Se necesita que “el otro” (el sumiso) tenga además de lucidez y entrega absolutas, la suficiente resistencia física para esa comunión se lleve a cabo. Me apasiona transgredir todas las reglas y convencionalismos con tal de saborear esas babas y alimentarme de ellas.

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