Didí, sex slave x 1 noche

La curiosidad de conocer las cosas ha sido entregada a los hombres como un castigo.
Michel de Montaigne

didislave

Y justamente fue la curiosidad la que le jugó una mala pasada a mi compañero de remo y carrera Didí.
Aunque quizás sea errado decir que la pasada resulto mala, teniendo en cuenta las abundantes corridas que disparó en momentos de arrebato.

Cabildeos en bares, gestos y miradas cargadas de deseo, meaderos compartidos donde descargar las cervezas que nos ponían a tono y de paso permitirnos sin ser siempre discretos y con los pantalones un poco bajos tocarnos, él mi verga y yo el valle de sus nalgas; y por fin el acuerdo y la cita.

Un paréntesis para intentar graficar con palabras el gusto que da meter mano entre las nalgas de Didí.
Es como hundirse con el cuerpo frío en una bañera repleta de agua más que tibia.
Es como acariciarse con esas espumas que huelen fuerte a fruta tropical.
Cuando rozaba con la yema de un dedo su dulce ojete, el muy puto lo mandaba titilar provocándome.
Él aprovechaba a tomar también con un dedo la gotita de precum que me hacía destilar, y sonriendo sacaba la lengua y la saboreaba.
Con menudo empalme volvíamos a la mesa donde Germán nos esperaba, confiado en que me hubiera esmerado en sazonar el plato que estaba impaciente por devorar.

Y el plato quedó listo cuando Didí decidió dar el gran paso de venir a nuestro territorio, un lugar con reglas a las que someterse.
Sitio al que se tiene acceso por una puerta cuya llave está en posesión de una sola persona: el Dueño.

Al atravesar esa puerta Germán ya no sería Germán, sería el Amo, el Señor; yo ya no me comportaría como el tipo con el que comenzó compartiendo la sudada de las mañanas y al que terminó apretándole la verga en el baño del bar; sería el esclavo de esa casa, de ese Señor.
¿Y Didí, que sería del otro lado de la muralla?
La respuesta se discutió en el acuerdo previo.
Sería simplemente didí; así sin mayúsculas.
Como corresponde a un objeto, a una cosa, en este caso con la función de dar placer; un boytoy, un sex slave.

oveja

Observando todo desde un lugar privilegiado el Amo fumaba impregnando el salón de olor a tabaco.
Desnudé a didí deleitándome con la suavidad de su piel sin imperfecciones y a la que el sudor otorgaba una humedad fresca como si hubiese estado expuesto al rocío.
Lo acosté boca arriba sobre la tabla de madera, y con dos muñequeras de cuero y unas cadenas le amarré los brazos por arriba de su cabeza a las patas de la gran mesa.

-No hables y confía- le dije al oído mientras me subía desnudo sobre su cuerpo.
Sentí como crecía su erección contra la mía al besarlo profundamente en la boca, al morder su cuello y al forzar sus piernas para que se enreden con las mías.

-¡Cómele el culo!- Llegó la orden de mi Señor.
Mientras le alzaba las piernas para cumplir esa orden que para mi era un regalo, didí giró la cabeza para ver al Amo por primera vez completamente desnudo.
El Amo estaba encendido y su miembro poderoso entró en la escena para hacerse cargo del papel protagónico.
Era el Falo de los templos. El Amo y su Falo eran la divinidad, yo su sacerdote, y didí la ofrenda.

Por primera vez en la noche follé a ese culo como tantas veces lo había soñado.
Lo cogí hasta conseguir que didí acabe encharcando de lechita blanca el pequeño pozo chocolate de su ombligo.
Siguió retorciéndose sin poder soltarse, ya no por su placer sino por el del Amo, cuando este le salpicó, también de blanco pero de cera caliente, la piel.

Las bolas chinas, las cosquillas, la rueda dentada, los palillos para colgar la ropa mordiendo sus pezones coninuaron animando la noche.
Mordiscos en sus nalgas, dedos, lengua y verga dilatando cada vez más su ano.

Entre estos juegos y las pausas para acariciarnos e hidratarnos pasaron las horas.
Antes del amanecer el sex slave didí alcanzó el cuarto y último orgasmo mientras yo le metía verga hasta la campanilla, y el Amo que lo cogía como si fuera el fin de tiempos le tironeaba los pezones haciéndole ver las estrellas.

Necesitábamos un desayuno potente; lo tuvimos y lo devoramos.
Después caímos rendidos hasta el mediodía cuando Didí recuperó su identidad y volvió a su rutina diaria.

No pudo negar que le gustó la experiencia, aunque puso reparos porque en algunos momentos la sintió demasiado violenta.
Tal vez lo fuera para un primerizo, pero no se trató más que de una parte de todo lo que nos provoca hacerle.

Ya ha solas con Germán, le pregunté qué tal le parecía incorporar a Didí en nuestros juegos.
Mi Amo no está convencido de repetir sesiones con terceros, ni de profundizar amistades que puedan derivar en algo más profundo.
No quiere correr el riesgo de vivir experiencias dolorosas del pasado.

Autor: Oveja negra

Peca y no te arrepientas. Todo es efímero.

6 comentarios en “Didí, sex slave x 1 noche”

  1. Pues me ha encantado el post y no soy de hablar por hablar porque uno de mis grandes defectos es que no conozco la diplomacia. Además me ha traído buenos recuerdos de cuando hacía tríos, antes de entrar en una espiral decreciente que me hizo negarme a hacer más a no ser que realmente me apetezca y los tres queramos (el último fue particularmente desastroso porque se notaba demasiado que a uno de los otros dos no les va ese rollo). ¿Habéis tenido malas experiencias con terceros? Espero que no muchas porque tanto tu amo como tú sois muy sensuales y cultos, se ve a la legua por vuestra forma de escribir. Ah, me ha encantado el simil pagano entre divinidad, sacerdote y ofrenda.

    Besotes.

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    1. En esta relación larga que llevamos los tríos condimentan nuestra dieta. Con un chico muy pero muy especial mantuvimos un vínculo largo que incluía convivencia. Esa relación se rompió de mala forma y especialmente Germán se sintió muy defraudado. (Si él me lo permite algún día contaré algo por aquí).
      Germán tiene encuentros con otros tipos y mujeres (cosa que me pone muy celoso, pero que acepto porque es parte de nuestro acuerdo) y yo participo con otros u otras siempre que él esté presente; y no es porque me obligue a eso, sino porque no lo concibo de otra manera. De esos tríos que no hacen historia hasta ahora todos han sido más o menos satisfactorios, ninguno tan malo como para arrepentirse. Comprendo que si falta predisposición por una de las partes el efecto sea desastroso.
      No sabes como me gusta la gente que opina francamente, no te cortes al comentar y márcame los defectos,
      Besos

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  2. Me gusta como soy pero reconozco que esto de no tener filtro a la hora de hablar me ha traído unos cuantos problemas, pero no puedo ser otra manera, es como si una bola de fuego me subiera por el esófago y tuviera que dejarlo salir como si fuera un dragón.

    Espero que Germán te permita contarlo pero sólo si él quiere, lo último que quiero es que él, tú o ambos estéis incómodos. Nunca me ha gustado molestar.

    Sólo he vivido como relación abierta la mitad de mi primer noviazgo (estuvimos juntos casi cuatro años pero me fui un año entero a trabajar a Noruega y al poco de volver me volví a ir, esta vez a hacer pruebas de orquesta por Europa) y aunque me gustó la experiencia no se ha dado el volver a repetirlo con las dos parejas que he tenido después. Actualmente tengo algo que es bastante parecido a una relación abierta sólo que no somos pareja sino follamigos.

    No te preocupes, seré sincero opinando pero siempre desde el respeto.

    Besos.

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  3. Confiemos que este no es el final de la historia y que con el tiempo lo recuerdes como una anécdota que solo demoró un poco el principio de tu carrera. Admiro a los músicos, esos tipos que crean verdadera mágia; no estudié música ni sé leerla pero me puedo embriagar con ella.
    Siempre tuve gustos muy eclécticos, ya que en casa de la abuela se escuchaba de todo y todo el día. Germán me amplió los horizontes de todas las artes y de la música en especial. El pasado fin de semana bajamos a Buenos Aires y ya desde hace unos meses Germán había reservado entradas para el Colón, no se quería perder a nada menos que Martha Argerich en dúo de pianos con Barenboim, interpretaron Mozart y Shumann. Yo con la boca abierta (como la mayoría).
    Tu tienes una base sólida desde donde impulsarte; por lo que parece eres perseverante.
    Y un bastante de buena suerte la necesita todo el mundo; eso es entonces lo que te deseo.
    Besos
    (Comento aquí porque en tu blog no me reconoce la URL)

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