La noche definitiva

Esta es la noche definitiva; después de esta noche, de esta oportunidad, de esta última oportunidad desaprovechada llegarán los bosques, la confusión, la perdición.

ovejaultimanoche

Esta noche apelaré a la comunicación, a la compañía, a la fraternidad, buscaré desesperadamente alguien que sea como tú para poder agarrarte por el brazo, para poder tocarte, para poder decirte incluso te quiero.

Hablaré, hablaré y hablaré, de hecho sólo voy a hacer eso,, hablar, vaciarme, darte todo aquello que es mío y que también es tuyo, buscaré aquello que nos hace iguales, te daré mi mejor sonrisa y también te convenceré de la conveniencia de la agresividad, porque tu y yo estamos indefensos, y yo te lo demostraré.

Desde el amor, siempre desde el amor, porque no quiero que te vayas.
Porque esta noche es la definitiva, después de esta noche, si tu te vas, sólo quedarán los bosques y entonces ya no será posible.

”La noche justo antes de los bosques”
Bernard Marie Koltés

Pirate´s Alley

Si visitando New Orleans quieres conocer al mítico callejón del Barrio Francés, te recomiendo que huyas del sol y de los turistas.
Que sea una madrugada, muy tarde, cuando baja la niebla que cubre todo de pastosa humedad.
Prepárate antes emborrachándote a fuerza de vasos y vasos de sarezac; déjate estrechar por brazos morenos, besa y muerde labios y lenguas, manosea sexos mojados, y así medio loco de fantasías y calenturas permite que otro tan loco como tú te conduzca hasta Royal Street y Pirate´s Alley.

El sarezac es una mezcla de wisky de centeno, absenta y bitters Peychaud con algo de azúcar; después del tercero te sientes cercano al vecino, que apoyado contra el mostrador del bar acompaña susurrando los blues que interpreta una chica de voz espesa y dulce como la melaza.
Después del quinto, cuando tu vecino de la barra te revela que la cantante tiene pito y que por eso el timbre de su voz suena tan particular, necesitas pasar por el baño y te das cuenta que manejarte solo es un poco difícil.

Los labios gruesos y la lengua que saben igual que el cóctel son los de tu vecino que ha tomado lo mismo que tú.
Los brazos morenos son los suyos, y los sexos palpitantes, mojados y compartidos se han soltado adentro del baño del bar.
Un maldito golpea con insistencia la puerta para entrar a mear e interrumpe la masturbación y el orgasmo anunciado.

-Quiero conocer Pirate´s Alley de noche. ¿Puedes llevarme?- digo después del séptimo sarezac; un poco con la ilusión de continuar afuera, en un rincón oscuro, el placer abortado en el baño, y un poco curioso por visitar ese rincón famoso antes de abandonar New Orleans.
Creí ver un brillo especial en su mirada cuando mi vecino aprobó la idea.

El bar y el callejón estaban separados por pocas calles, y la niebla era seguramente más espesa para los que caminaban trastabillando tomados por el hombro y la cintura.
Tal vez solo eran alucinaciones las voces confusas que escuchaba.
Espíritus de esclavos, de piratas franceses, de putas con doscientos años, o simplemente grillos machos en celo.
Tal vez yo aluciné cuando lo vi flotando en la bruma de la intersección de Pirate´s y Cabildo Alley.
El negro engalanado me miraba directamente a los ojos.
¿Bailaba, cantaba una música sorda? De pronto brillaba más que los faroles y de pronto se oscurecía.

papaovejanegra

No había respondido a mi llamado y había despreciado mis ofrendas noches atrás en Lotte; cuando cansado de esperarlo, aturdido por las ranas y los relámpagos, descreído del sacerdote vudú, abandone la esperanza.
Y ahora estaba allí; y sin hablar decía que me abriría las puertas.
¿Pero como saber si no se estaba burlando?

El borracho que me sostenía había desaparecido.
¿Como saber si no era el mismísimo Papa Legba que me había seducido?

¡Papa Legba ouvre baye pou mwen, ago eh!
¡Papa Legba Ouvre baye pou mwen,
ouvre baye pou mwen,
Papa Pou mwen passe,
le’m tounnen map remesi Lwa yo!

¿Como saber si no fue un sueño, del que desperté avanzado el día, en un banco de la Jackson Square, con la cabeza pesada y la boca reseca?

Soy

Soy el mono carnívoro que aprendió a caminar en dos patas.
La ínfima partícula viva de un minúsculo grano de polvo a la deriva.
Soy el Faraón, Alejandro Magno, Napoleón y Hannibal Lecter.
También el nubio que empujaba las piedras de las pirámides, y el galeote ahogado en el Tirreno con el lomo destrozado a latigazos.
Y la bella Helena que destilaba almíbar de su vulva; la garganta abismal de Matahari y la voz profunda, áspera, cargada de ira, de Nina Simone.

Mi herencia es enorme, es la herencia del barro y la sal.
Consiste en lo que sé de mi pasado y de mi presente, y la inmensidad que ignoro.

oveja negra 25-12-2018

El fuego no me destruye, me funde: y el océano me templa.

Merci JG

saladoovejanegra

En mis brazos te estremeces como los patos decapitados de Cholon.
Me deseas y me temes; adivinas al criminal que esconden mis caricias.
Quiero llevarte a la Féria.
Lucirme allí delante los degenerados y las putas, orgulloso de ser tu dueño por una noche, con tu olor a mar, con tu gusto a sal, con tu aspereza cálida de arena.
Quiero que ese público borracho de nieblas sea testigo de tu dolor y nuestro placer.

Esta noche quiero llevarte a la Féria.
Aunque no estemos en Brest, aunque la Féria no exista.

Entre Machos

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Amanece en la sabana que huele a sangre fresca.
Dos Machos cubiertos con una capa de sudor y polvo gruñen y jadean luchando entre si.
Los dientes afilados muerden la carne en disputa, las garras alternan zarpazos para lastimar al rival y apoderarse de la presa.
El resto de la manada babea deseo mientras observa la lucha.

Desde el comienzo de los tiempos, cuando dos Machos quieren lo mismo emplean sus mejores armas para dominar al rival.
Ni lo piensan, lo sienten y ya.
La decisión es poseer lo deseado y se peleará hasta el último aliento.

No se sabe cuando fue la primera vez que la presa anhelada resultó ser el rival.
Pero a partir de ese momento. y hasta hoy, algunos Machos se enfrentan entre sí para adueñarse uno del otro.

oveja

Por más amoroso que comience el sexo entre Machos siempre culmina en una victoria violenta protagonizada por el Dominante y el dominado.
El cazador y el caníbal, que dormitan en un rincón de la reprimida cultura, se despiertan al contacto eléctrico de las pieles erizadas.

Uno hiere, con la lanza más primitiva, la cálida morada interior del otro.
El otro estruja el trozo de carne invasora del rival para exprimir su esencia y devorarla.
Cuando el resto deja de existir, y la realidad percibida es una masa caliente y húmeda en una tiniebla roja, se muerden, gritan, se azotan, se escupen y se lamen.
El tiempo y el espacio corren disparados, enloquecidos, hasta estrellarse contra un muro placentero y doloroso, y estalla.

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Después cesan los estremecimientos, y una llovizna sobre los cuerpos de lava refresca el ambiente.
Nadie sabe cuanto tiempo durará la tregua.

Joyas

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¿Puede un esclavo usar joyas?

Serán joyas propiedad del Amo, como lo es el mismo esclavo.
Alhajas y esclavo dignas del poderío de su Dueño.
Lujos muchas veces invisibles para los ajenos; pero que se insinúan a los suspicaces.
Galas simbólicas, fetiches.
Causantes de deliciosas incomodidades y dolores.
Cilicios suntuosos, sacrificios profanos para exaltar la devoción al Amo.