Fuego y filo

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Quiero vivir un tiempo salvaje y heroico, de fuego y filo.
Arrasar las tierras hipócritas que me ahogan de ira.
Destripar los profetas que nos someten al infierno prometiendo paraísos.
Cortar y quemar el yuyo dañino y seco que impide crecer la hierba nueva.
Iluminar con incendios tanta tiniebla.

Vengarme, vengarnos.

Cuero de potro

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Sobre el potro un potro.
Brillan sus cueros.
Cueros sudados.

Un potro húmedo de marcas que dejaron orgullos de macho resistiendo el quejido.
El otro, el del joven animal, además de lustroso, inmaculado.
¡Qué tentación para el látigo!
Ese otro cuero destrozado en tiras, trenzado a la fuerza y acariciado con grasa.
Cuero que silba rompiendo el aire y que empuño ansioso de dolor y sangre…

Como un clavel púrpura

Oscuro y fruncido como un clavel púrpura
Respira, tímidamente oculto bajo el musgo;
El licor del amor todavía lo humedece
Y se derrama por el declive de las nalgas.

Hebras como lágrimas de leche
Lloran ante el cruel soplo que las arrastra
A través de granos de abono de arcilla
Para perderse en la pendiente que los reclama.

Paul Verlaine

Sonnet du trou du cul

El “Sonnet du trou du cul” es un poema escrito en colaboración por Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, en 1871.
Las dos cuartetas aquí publicadas pertenecen a Verlaine.
El poema se completa con dos tercetos de Rimbaud.

Obscur et froncé comme un œillet violet
Il respire, humblement tapi parmi la mousse
Humide encor d’amour qui suit la fuite douce
Des Fesses blanches jusqu’au cœur de son ourlet.

Des filaments pareils à des larmes de lait
Ont pleuré, sous le vent cruel qui les repousse,
À travers de petits caillots de marne rousse
Pour s’aller perdre où la pente les appelait.

El rito

La voluptuosidad exige un sacrificio.
Deseo convertirme en ofrenda.
Tú debes oficiar el ritual con precisión cruel.
No tengas piedad.
Sobre la piedra tumbado ansío que me inmoles.
Compartirás mi cuerpo en el banquete, con las deidades de la lujuria.

oveJaN

Si te entregas

Deja caer tu cuerpo desnudo sobre estas piernas forradas de cuero.
Es preciso calmar tu temblor.
¿Tienes frío?
¿Tienes miedo?

ovejamayo

Las caricias de estas manos enguantadas calmarán tu ansiedad.
Te amasarán los glúteos. Y poco a poco sentirás el calor.

La madera de esta paleta es dura pero flexible, si la velocidad y la altura son las apropiadas se siente como una lonja dura.
Eléctricos como relámpagos sus impactos comenzarán picando la piel de tus nalgas.
Poco a poco progresarán hundiendo su ardor en las capas profundas, hasta llegar al músculo.
Dolerá, garantizo que dolerá; dolerá cada vez más.
Llegará el momento en que tus nervios alterados transmitirán el calor al resto del cuerpo, y liberarán tus lágrimas y tu sudor.

Cuando los golpes meticulosamente espaciados te sacudan con espasmos, descubrirás sin saber lo que ha pasado que tu sexo destila su almíbar, preparándose para un orgasmo. Y que lo estás refregando contra el cálido bulto, que ha crecido entre las piernas revestidas de cuero.
Entonces te parecerá increíble descubrir que no esperas que termine, ya no te importará el tiempo.

Solo reaccionarás cuando la violenta penetración te sacuda, y seas consciente que te están cogiendo.